LA CAÍDA DE LAS ÁGUILAS

Muchos se olvidan y muy a menudo, que hay, aunque oculta, una ética en la ciudadanía, la que no puede definirse sólo como un conjunto de derechos individuales. El ciudadano tiende a actuar no como un sujeto con derechos y deberes, sino como un consumidor absoluto de lo que le ofrece el mercado y en esto algunas personas presentan abiertamente su postura, mientras que otras lo hacen de manera cobarde, y asolapada, desde la masa sin rostro y sin forma.
Esa forma de intromisión en el quehacer político, de lo doméstico a lo coyuntural, y su forma de razonar los acontecimientos que entiende y también los que no entiende, es lo que define al tipo de ciudadano que pulula hoy en nuestra sociedad, en nuestro Bulnes.

En un pasaje de “Amor en juicio”, libro que habla de valores y de la retirada de la ética, que acecha como buitre hoy a la politiquería y que incluso me atrevo a decir que pocos han leído, pero que les sería de gran utilidad para comprender lo flaco de sus razonamientos actuales y contingentes, lo que obligadamente provoca como resultante, una morbosa flacidez adiposa de sus mentes aletargadas. En este libro escrito por un sociólogo francés -Rupert Dechance- se explica la causa y efecto del descontento popular, del descontento sordo y muchas veces mudo de la masa, el que siempre y sin excepción es antecedido por el descontento político, por la inestabilidad del régimen de turno, no importando cual sea la causa que precipita el desasosiego o la frustración al interior de la colectividad política. Pareciera ser un efecto espejo “lo que a ustedes les molesta, nos molesta a nosotros”, pero cuidado, también se explica que el pueblo suele viajar al otro extremo a una velocidad increíble, para alejar esa realidad funesta y de peleas. En definitiva, todo ser humano busca tranquilidad en el orden, busca seguridad en la unión de las fuerzas que los conducen y por el contrario, se alejan rápidamente de lo indigno, lo chabacano y lo divisor.

Hoy en Bulnes los bandos políticos sin duda han traspasado de lleno la barrera del bien o del mal, ya pasaron todos los límites, esgrimiendo ante la opinión pública una suerte de derechos disciplinarios o acciones que finalizan en castigos partidistas. -Mal ejemplo se le está dando a la juventud, esa misma que nunca ha querido saber nada de la política, sobre todo al hacer proliferar un mal sano afán de protagonismo público, a costa de la difamación o del abandono del líder elegido por el pueblo.

Es de perogrullo comprender que mientras más se ataca a quien se eligió democráticamente, menos oportunidades se tienen de convencer al resto de la gente que la opción gobernante es la que debe seguir gobernando.

Aquí quiero ser muy claro en mi apreciación de ciudadano común y corriente, -aunque no guste la manera de gobernar, aunque no guste la ausencia de cuoteo político, aunque no guste la esquiva manera de dar espacios de participación a quienes ejercen un poder político de facto, ese que no es elegido por el pueblo, sin duda los que atacan este sistema, se están haciendo una zancadilla fea, la que será aprovechada grandemente y al máximo por contrincantes que no tendrán asco en decir a los cuatro vientos que quienes gobiernan, “se descabezan unos a otros”.

Un triste espectáculo es el que se ve hoy en Bulnes. Si a alguien no le gusta la manera de gobernar de quien fue elegido democráticamente, precisamente para eso, para gobernar, la ley de la razón, la cordura y la decencia, nos indica inequívocamente el camino -dejarlo gobernar tranquilo- y que al final pague las consecuencias, asuma sus errores o demuestre que estaba en lo correcto y que todos los demás estaban equivocados.

Esto lo digo desde una imparcialidad extrema, lo digo como un ciudadano observante de los vendavales políticos que presencio a diario, los que en nada me aportan y en nada me hacen crecer como persona. Lo digo con franqueza y pluralidad, puesto que jamás trabajé por el actual gobierno comunal y tampoco voté por él, sin embargo existe la palabra decencia y existe la palabra consecuencia y existe la palabra ética. Hoy lo que la gente ve, es una miseria del alma pocas veces vista. -Esa misma miseria parasita a la política, la que hoy en día pareciera seguir el norte de un cahuín, de un puesto de poder, o la pérdida de él, antes que un asentamiento positivo en el colectivo popular del partido al que tanto y tanto le ha costado llegar a ser gobierno. Un farreo sin nombre y todo conducido por afanes de participación, mal ojo, mal modo y mala estrategia de la UDI Y RN. no es poco lo que perderán, es mucho y hoy lo único que deben mostrar es un claro mensaje de unidad con quien los representa, es lo único que deben hacer y dejar de lado las ambiciones familiares, las ambiciones de revanchismo, de peleas ciegas, sin sentido y sin norte definido, puesto que ni ellos saben el resultado de esta estúpida actitud seudopolitica, casi de aprendiz.

En todos los gobiernos hay errores, nadie es infalible y todo es perfectible, pero como ciudadano, realmente me habría gustado, me habría sentido orgulloso de la clase política de Bulnes, si se hubieran atacado con tanta prosapia y vehemencia al ex alcalde, ya que nunca vi a nadie hacerle ni cosquillas. Lo que yo veía, era una especie de miedo evidente, paralizante, vegetativo y que la inteligencia de algunos para escudriñar entre papeles y decretos, que sin duda demostraban una evidente prevaricación, no bastaban para hacer algo tangible, algo concreto al respecto.

Pareciera ser que el recurso humano con que contaba la política local, hoy gobernante, no daba el ancho, no daba el ancho para destronar a uno de los peores ejemplos de la política en Bulnes. Hoy es a otro al que se le exige que de el ancho en todo, lo que me recuerda la parábola del que no veía la viga en el ojo propio. ¿Qué ve el bulnense hoy en día, cuando la derecha es gobierno comunal?, ¿qué ve el ciudadano que no alcanza a realizar análisis profundos?, ¿qué ve el funcionario municipal? que lo único que hace es hacer su trabajo día a día lo mejor posible.

Ven revanchismos, odios, peleas caseras y divisiones ratonas. Hoy cuando los que se pelean por cosas domésticas, que en nada interesan a la comunidad, que en nada aportan a la cohesión política, hoy que tienen a uno de sus filas a la cabeza del gobierno comunal, cada quien saca un pedazo, otros dan mordiscos a la pasada, otros pelambres y al final todos terminarán pagando las consecuencias del horrible y podrido manejo político con que pretenden enmendar el rumbo y volver a ser gobierno.

La gente está harta de peleas, está hasta la coronilla de ver como todos los bandos hacen causa común para destronar, para derrocar. -Si la política es así y las ansias de poder y mandar son más inspiradoras que la lógica partidaria honesta y con mesura, no me queda más que sentirme avergonzado de vivir en un pueblo tan depredador como este y asegurar sin lugar a dudas, que en muchos años jamás volverán a ser gobierno, nunca más, por lo menos en unos 20 años.

Vistas así las cosas, y tirando raya para la suma, sin duda entre la derecha política, iracunda y con la mente nublada por escarceos de acercamiento político que no han funcionado y la concertación observante, callada, gozadora de estos perversos procesos políticos y públicos, los que sin duda les convienen de sobre manera, no tengo más que pensar que el partido comunista con su obediente y juiciosa observancia y el ex candidato Sánchez, que vive en una mediagua, que no tiene ni para cigarros, y que sin embargo no hace astillas con las peleas ajenas, son lo más decente que he podido encontrar en mi pequeña, pero hoy más pequeña que nunca, ciudad de Bulnes. El resto es una bizarra realidad de odios, zancadillas y cepos a granel, los que terminarán por extingirlos completamente de la mente del pueblo, y pasarán a ser parte del triste recuerdo de una débil y fallida historia de la derecha comunal, la que pasará sin pena, ni gloria. 
Dejen gobernar, dejen sus odios, dejen a la gente vivir tranquila y vuelvan a sus orígenes de lealtad, conciencia social y nortes definidos. Hoy no es hora de estar divididos, hoy es un pésimo mensaje para el pueblo y un excelente escenario para la oposición.
IVÁN QUINTANA
Director Tejemedios
Comunicador Social, Profesor, Licenciado en Educación