Existen hoy en día políticos, idiotas, debiles mentales, representantes del pueblo faltos de escolaridad e incluso concejales imposibilitados para rendir el simse de octavo año por falta de escolaridad. Esa es una realidad que recorre Chile y que también hace escala en muchas comunas de Ñuble. Políticos que conforman el Honorable Colegio de Concejales a los que les cuesta ilbanar una idea semi compleja sobre lo que sea y mucho menos entenderla. -Sin embargo son elegidos por el pueblo y otros en cambio son arrastrados de las mechas por el compañero de lista.
El partidismo es en sí la negación automática de la voluntad, en esencia implica la aceptación implícita de obedecer a un principio o filosofía, también con esto se acepta la mochila del respeto y sumisión ante la decisión de la mayoría. En este sentido, si la mayoría se equivoca, pareciera correr sin competencia la premisa que reza “Error común hace el derecho”. El partidismo crea exacerbación y levanta enemigos o detractores sin buscarlos, son un valor agregado que nadie podría querer. Entonces ¿por qué pertenecer a un partido para hablar de política o hacer política?, ¿por qué pertenecer a un partido para ayudar a la gente?. ¿Por qué los partidos cerraron cualquier otra alternativa o posibilidad?, ¡-para asegurar su existencia eterna-! La razón fundamental de la política es la democratización del arte de gobernar y este sólo hecho critica sordamente al partidismo, porque con esto el político se transforma de representante del pueblo, en representante de sí mismo, o lo que es peor, de su partido.
La condición filosófica y medular del politiquismo, así como su condición humanitaria, que justifica el haberla creado como concepto concreto, sin lugar a dudas debe ayudar a escudriñar el soporte torcido que encontramos en sus cimientes, esta torcedura de origen, hace que la política esté chueca, que se desarrolle y crezca sobre una base coja. -Siendo más directo aún, me atrevo a decir lo que todos vemos pero nadie dice: Se debe abogar porque en política, lo políticamente correcto, sea reemplazado por lo moralmente correcto. Extender esta cualidad moral hasta la política, es llevar oxigeno a un cuerpo que agoniza.
Pareciera ser que los partidos se han transformado en un chaleco antibalas que mantiene vivos y protegidos a quienes se lo ponen, sin embargo, el costo es sólo comparable a una castración mental. Para mí, hoy en día, la Política en sí, no es otra cosa que una gigantesca aplicación del principio del derecho del fuerte.
Por otro lado es importante examinar el hilo conductor de la política como concepto unitario y global que utiliza el demos (pueblo) para ejercer sus derechos de manera equitativa. Hablaremos de equitatividad, pero no de derecho alienable a cada uno, ni de ecuanimidad, ya que la Democracia, establecida en la antigua Atenas como un tipo de política y gobierno, ya tenía sus detractores en su tierna infancia. Muchos la califican como un parto con forceps, muy forzada y poco estudiada o planificada. Al respecto Platón ya hablaba de ella como un caldo de cultivo para los demagogos. Aquí quiero ser claro en el concepto de demagogia, porque a pesar de los siglos esta palabrita no ha sufrido variaciones, ni tiene mutaciones, ni otros significados evolutivos, ni nada, todo lo contrario, la Filología la califica de inalterable en su semántica, por lo tanto queda establecido ante la luz de lo que se ve y de los acontecimientos, que los demagogos son y serán los principales chupasangres y a la vez los mejores amigos de la Democracia.
La Democracia, a través de los siglos, no ha sido más que demagogia en el sentido etimológico de la palabra y los demagogos, unos embaucadores del pueblo, que en vez de tender a la mejora de este, pareciera ser que se esmeran en cuidar sólo su propio aventajamiento, halagando y engañando a la multitud con el arte bastardo de la oratoria. Sobre este punto es importante citar a Platón en su obra La República, concebida en su momento como un gran tratado sobre la bestialidad del concepto Democracia, donde página tras página este erudito dio innumerables ejemplos y pruebas concretas sobre la miserable inteligencia humana, ya que sostiene que el pueblo en una especie de catarsis colectiva, creó algo que sólo sería un arma para cuerpos descerebrados, un engendro bello, pero repulsivo en su alma -Por supuesto nos referimos a la Democracia-
¿QUIÉN ESTÁ CALIFICADO PARA EJERCER EL PODER DEL PUEBLO?
Existe una premisa muy clara y que calentó los ánimos entre los eruditos y pensantes de la época, mejor conocidos para los que entienden de lo que hablo, como Sofistas. Ellos, al igual que hoy y donde también se incluye este autor, no comprendían ¿por qué siniestro motivo? un panadero no permitiría que un aprendiz sin conocimiento ni experiencia hiciera el pan, del mismo modo una maestra pastelera, experta en tortas, no admite que una ayudante le haga el biscocho, parte fundamental y central de la exquisitez de su obra.
-Si tus hijos, en vez de tales, fueran potros o terneros, tendríamos que tomar a alguien a sueldo para que los hiciese buenos y hermosos, con la excelencia por el trabajo de tiro que a su naturaleza les es propia y seguramente seria algún campesino experto en doma y adiestramiento. Pero puesto que en realidad estamos hablando de hombres y mujeres, de personas, de ciudadanos, ¿a quién se debe contratar para encargarse de ellos? ¿Quién hay que sea entendido en tal ciencia humana y ciudadana?. Nadie medianamente culto o pensante puede cansarse de advertir la necesidad de un especial conocimiento y de aptitudes para el desempeño de las funciones públicas, empezando por el poder político y por los cargos entregados por el pueblo.
¿Qué pasaría? si se votara popularmente para designar a un cartero, a un piloto, a un carpintero o a un profesor, aunque este simple acto de democracia fuese en realidad menos perjudicial que la designación de aquellos que gobiernan el estado. Piénsenlo aunque sea un momento.
Ahora bien, si cada trabajo tiene su afán y cada actividad requiere de cierto grado de conocimiento, es posible aceptar que la actividad que manda, rige y dirige a todas y cada una de las actividades de la vida pública de una nación, sea depositada en las manos del que no tiene la mas absoluta idea de nada. Demos (pueblo) Cracia (dominio). El pueblo insensato y sin instrucción es consultado frecuentemente para elegir y lo que es peor, DECIDIR, acto simple y complejo a la vez, que define quiénes somos, quiénes queremos ser y lo que nos merecemos como pueblo. Como dije en un comienzo y vuelvo a repetir, porque aquí establezco una relación importante de dos conceptos "Política partidista y Democracia". La razón fundamental de la política es la democratización del arte de gobernar y este sólo hecho critica sordamente al partidismo, porque el político se transforma en representante de si mismo y no del pueblo, si bajamos un peldaño más, al estrato más ordinario de la decadencia humana, el político termina transformándose en representante de las necesidades de su partido, por sobre cualquier otra necesidad del pueblo o de sí mismo, aquí el individuo ya es un idiota que mira hacia arriba con la boca toda abierta y se le cae la saliva.
Esa obsesión de mierda de juntar a la política, con los partidos y con la democracia, como si fueran lo mismo o como quien hace mayonesa (huevo, aceite y sal), enturbian y enredan mucho más algo que debe manejarse como conceptos unitarios y muy distintos.
La verdad es que los políticos suelen juntar cualquier cosa con el concepto Democracia, porque piensan que así obtienen una versión más santa de cualquier contubernio y eso lo hacen porque la mayoría son ignorantes y ni siquiera saben qué significa el término Democracia, pero vende más que chocopanda en verano.
En definitiva y para terminar, la Política Partidista y la Democracia van de la mano, no porque sean lo mismo, sino porque es conveniente para algunos pocos, los que paradojalmente mandan a los muchos y son la base estructural del orden establecido.
¿Qué pasaría? si se votara popularmente para designar a un cartero, a un piloto, a un carpintero o a un profesor, aunque este simple acto de democracia fuese en realidad menos perjudicial que la designación de aquellos que gobiernan el estado. Piénsenlo aunque sea un momento.
Ahora bien, si cada trabajo tiene su afán y cada actividad requiere de cierto grado de conocimiento, es posible aceptar que la actividad que manda, rige y dirige a todas y cada una de las actividades de la vida pública de una nación, sea depositada en las manos del que no tiene la mas absoluta idea de nada. Demos (pueblo) Cracia (dominio). El pueblo insensato y sin instrucción es consultado frecuentemente para elegir y lo que es peor, DECIDIR, acto simple y complejo a la vez, que define quiénes somos, quiénes queremos ser y lo que nos merecemos como pueblo. Como dije en un comienzo y vuelvo a repetir, porque aquí establezco una relación importante de dos conceptos "Política partidista y Democracia". La razón fundamental de la política es la democratización del arte de gobernar y este sólo hecho critica sordamente al partidismo, porque el político se transforma en representante de si mismo y no del pueblo, si bajamos un peldaño más, al estrato más ordinario de la decadencia humana, el político termina transformándose en representante de las necesidades de su partido, por sobre cualquier otra necesidad del pueblo o de sí mismo, aquí el individuo ya es un idiota que mira hacia arriba con la boca toda abierta y se le cae la saliva.
Esa obsesión de mierda de juntar a la política, con los partidos y con la democracia, como si fueran lo mismo o como quien hace mayonesa (huevo, aceite y sal), enturbian y enredan mucho más algo que debe manejarse como conceptos unitarios y muy distintos.
La verdad es que los políticos suelen juntar cualquier cosa con el concepto Democracia, porque piensan que así obtienen una versión más santa de cualquier contubernio y eso lo hacen porque la mayoría son ignorantes y ni siquiera saben qué significa el término Democracia, pero vende más que chocopanda en verano.
En definitiva y para terminar, la Política Partidista y la Democracia van de la mano, no porque sean lo mismo, sino porque es conveniente para algunos pocos, los que paradojalmente mandan a los muchos y son la base estructural del orden establecido.
-Desde ahí, todos construimos nuestros cimientos y futuro, construimos nuestras familias, nuestros trabajos, nuestros sueños, nuestra vida completa. Ahora que sabemos sobre lo que estamos parados y comprendemos cuáles son nuestras bases, además del tremendo poder del pueblo para elegir de manera soberana, con o sin preparación, con o sin lógica, con o sin las facultades mentales perturbadas…Tratemos de construir y de ser felices, tratemos…-No estoy contra la Democracia, sólo aclaro que la Democracia, en su ductilidad y flexibilidad nos sirve a todos, pero a la Democracia, muy pocos le servimos, yo creo que no le servimos para nada, al menos hasta ahora.
¿Y cómo dice?¡¡¡…Democracia, Democracia!!! tralala, bis...
Iván Quintana Abello
Director Tejemedios
Profesor, Licenciado en Educación
Profesor, Licenciado en Educación
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