HASTA ALGÚN DÍA QUERIDOS AMIGOS

Es verdad, lamentablemente, sí es verdad, Chile se despertó distinto, Chile entero siente que algo importante le fue arrebatado, sin advertencia, y ese sentimiento que nos recorre como país, no es más que el producto de un extraordinario cariño y un gigantesco dolor.
21 personas todas con sus vidas inconclusas, sus sueños en espera y sus logros sin aspavientos, partieron sin aviso, sin la posibilidad de intuir un final trágico, sin la oportunidad de despedirse de los suyos, lo que ha calado profundo en cada uno de quienes hemos presenciado los esfuerzos que se hacen por encontrar los restos mortales de los desaparecidos, esos restos que sólo le importan a quienes estamos vivos. Hoy sus almas son más que eso, son más que un cuerpo, son libres y vuelan alto, sin duda están con Dios y cuentan con el recuerdo hermoso de todo un país. La belleza de este triste instante de nuestras vidas, es poder comprobar que todo Chile es capaz de unirse en torno a un dolor, en torno a un sentimiento que es común para todos.
Las personas buenas duran poco dicen por ahí, y el consuelo para los que estamos aún de este lado de la vida, es que podemos ofrecerles nuestra pena, nuestras lágrimas y reservarles para siempre un lugar en nuestros corazones.
En ese fatídico vuelo, habían personas de diferentes ámbitos, -comunicadores, empresarios, civiles, pilotos, en fin, una gama de personas que sin pensarlo dejaron una huella profunda en nuestros corazones. -Quizás no es casualidad que en ese vuelo estuvieran presentes personas de derecha, de concertación, apolíticos y por sobre todo personas buenas, quizás estas señales debemos tomarlas en cuenta y descubrir en los misterios del rosario el motivo por el cual las cosas ocurren.
Chile ha sido vapuleado y golpeado una y otra vez, esta vez nos han golpeado fuerte el corazón, y quizás sea hora de pensar más en Dios, de estar dispuestos a poner la rodilla en el suelo y ser más humildes, de unirse y dejar de lado los odios y rencillas que sólo nos quitan tiempo valioso de nuestras cortas vidas. Chile ha sufrido y todos nosotros hemos acusado el golpe. Algunos de las víctimas eran conocidas, otras no lo eran, pero cada uno de ellos son hoy un canal, un conducto para poder acercarse más a Dios.
Tengo la certeza al igual que muchos, que no existe un desahogo adecuado para apartar el dolor de nuestras mentes y corazones, pero podemos hacer de esta mala experiencia una oportunidad para valorar más la vida, esa que no sabemos cuánto durará, esa vida que muchas veces desperdiciamos tontamente.
Chile necesita estar más cerca de Dios, y sin duda, los 21 pasajeros de ese fatídico vuelo, el que tenía como finalidad ayudar, estar más cerca de quienes están necesitados de muchas cosas, ya están junto al creador.
Amigos, compatriotas, que todas sus almas descansen juntas y en paz, y que permanezcan siempre en nuestra memoria, siempre y para siempre, hasta pronto, hasta algún día.

Iván Quintana Abello
Director Tejemedios